viernes, 16 de enero de 2009

CARTA ABIERTA.

Señores

Fundación Hogar de Cristo, Amigos del Hogar de Cristo.

Mediante la presente queremos hacer sentir lo que estamos viviendo, lo que está sucediendo en nuestros corazones, en nuestra alma de Trabajadores del Hogar de Cristo.

Hace ya varios años que vivimos la externalización de funciones, la salida de compañeros que por años trabajaron codo a codo junto a nosotros, otros salieron como parte de la creación de nuevas fundaciones donde se realiza el mismo trabajo, los jefes y directores son los mismos, pero ya no son Hogar de Cristo.

En estos días estamos viviendo la partida de un gran numero de trabajadores y trabajadoras que por año han llevado bien puesta la camiseta del Hogar, por que siempre hemos dado mas de lo que nos corresponde como función, por que siempre hemos sentido que nuestro trabajo es mas que un simple medio de ganarse el sustento para nosotros y para nuestras familias, nuestro trabajo representa continuar con el legado de San Alberto Hurtado, estar dispuestos a colaborar mas allá, ayudar al otro, al asistido, al compañero. Siempre entendimos que lo mas mínimo que hiciéramos tendría una importancia enorme para el usuario que podía recibir el fruto de esa pequeña labor. Trabajar, ser parte del Hogar de Cristo ha significado un orgullo, somos trabajadores favorecidos, nos beneficiamos de nuestra labor, recibiendo un sueldo, pero tan importante como la remuneración es la satisfacción de sentirnos útiles, ser distintos al resto de trabajadores, porque nuestro trabajo es para las personas mas abandonadas, las que la sociedad no quiere ver, los dejados fuera del camino, los preferidos de Jesús Trabajar con el corazón contento nos hace saber que el espíritu del San Alberto Hurtado esta día a día junto a nosotros.

Hay compañeros/as que han trabajado toda su vida en el Hogar, han entregado sus mejores años, sus fuerzas, sus penas, sus alegrías, pero han tenido que soportar el dolor de sentir que tanto esfuerzo, tanta entrega no contó, que mas importante que eso son los números, las cifras, los ahorros, los arreglos. Tantos años de entrega no importan, solos los fríos números mandan ahora, donde antes mandaba el corazón.

Resultará difícil para todos, para quienes se “van”, por que realmente no se van, la mayoría por una necesidad se quedaran pero ya trabajando para otra empresa y será difícil para quienes continuamos, veremos a esos mismos compañeros haciendo sus mismas labores, pero con otros uniformes, con otros sueldos, más bajos, menos beneficios. Será imposible no cuestionarnos, saber si hicimos todo lo posible para evitar esto, cuestionarnos si les podremos pedir esa ayuda extra que muchas veces ellos nos daban tan solo por que sabían lo importante de su ayuda. Algunos de nosotros ya tenemos la experiencia de trabajar con la empresa externa y esos nuevos trabajadores silenciosos cumplen sus labores y se van. Pasar por las dependencias del Hogar de Cristo no será más que un lugar donde algún día trabajaron. Nosotros y aquellos compañeros que se han ido sabemos que trabajar en el Hogar nos ha marcado, sabemos lo que es sentir la importancia del trabajo para el otro.

¿Qué nos queda? Seguir trabajando tan animados como siempre, pero cómo evitar pensar que algún día nuestra entrega solo será vista como una estadística, una cifra que significa costo y que pronto sea el tiempo de externalizar nuestra función.

Nos gustaría pensar que la alegría de servir, de ser útil, de estar contentos de dar nuestro esfuerzo será valorado como en una Fundación creada por un hombre Santo y que lleva el nombre del hijo de Dios. Sentimos que ahora son otros los valores que predominan, ya hablamos de Empresa. Sabemos muy bien que debemos adecuarnos a los nuevos tiempos, la crisis mundial, el mercado, pero resulta que nosotros seguimos trabajando de la misma forma, poniendo muchas veces mas corazón que ciencia, mas sentimientos que reglamentos, mas instintos que capacitaciones y somos testigos que esa forma de trabajo alegra al beneficiario, lo ilumina y podemos al momento de irnos a nuestras casas saber que hemos cumplido, que el Padre Hurtado estará sonriendo al ver que sus Patroncitos son felices con nuestro trabajo.

La externalización nos daña. Es momento de decirlo. Es lo que sentimos y lo queremos expresar.



San Alberto Hurtado. Los trabajadores del Hogar de Cristo te pedimos, tú que estas a la diestra de nuestro Padre Celestial, intercedas por nosotros y nos protejas, estamos frente a una legislación laboral que nos pasa a llevar, nos perjudica, nos pisotea en nuestra dignidad, que nos ve como fríos números y no como seres humanos.

Recuerda San Alberto que día a día estamos construyendo en tu obra, ya sea atendiendo a los niños, a los ancianos o los enfermos. Por favor resguardanos de estas Leyes que en nada nos favorecen .

Trabajar en condiciones humanas es bello produce alegría

San Alberto Hurtado S.J.

domingo, 4 de enero de 2009

ARMANDO LAS CABAÑAS EN VENTANAS.


COMPAÑEROS, LES QUEREMOS CONTAR QUE YA COMENZAMOS A LEVANTAR LAS CABAÑAS EN NUESTRO SITIO, UN GRUPO DE TRABAJADORES FUIMOS EL VIERNES 26 Y SABADO 27 AL SITIO Y DIMOS EL INICIO A LO QUE SERÁ EL ESPACIO DE VACACIONES DE MUCHAS FAMILIAS DE TRABAJADORES SINDICALIZADOS. PENSABAMOS QUE SERIAMOS MAS LOS TRABAJADORES QUE PARTICIPARIAN EN ESTO, PERO NO FUE ASI Y SOLO UN PEQUEÑO GRUPO ACOMPAÑÓ A LA DIRECTIVA, QUEREMOS AGRADECER A ROSITA MORAGA Y MARISOL ROMAN (HOGAR DE NOS); IGNACIO OLIVARES Y ALEJANDRO GONZALEZ (HOSP. HOMBRES); IVONE AVILES (SALA DE ENFERMOS), TAMBIEN AGRADECER AL CHOFER, QUE LUEGO DE ANDAR PERDIDO TRABAJÓ CON MUCHAS GANAS EN EL ARMADO DE LAS CABAÑAS.

FUE UNA DURA JORNADA, PERO ESTABAMOS ALEGRES DE SABE RQUE POR FIN ESTAMOS CUMPLIENDO UN SUEÑO TAN ESPERADO. AUN QUEDA MUCHO Y ESPERAMOS PARA LA PROXIMA CONTAR CON MAS COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS EN EL ARREGLO DEL SITIO.

ATTE.
LA DIRECTIVA